• La producción alcanzó 11,8 millones de toneladas en 2025 y las exportaciones crecieron un 3,3%, impulsadas por el mercado europeo.
• Una de cada tres toneladas de acero consumidas en España procede ya de terceros países, en un contexto en el que la sobrecapacidad mundial y las tensiones comerciales siguen creciendo.
• El absentismo y las ausencias laborales provocaron la pérdida de tres millones de horas de trabajo en 2025.
La Unión de Empresas Siderúrgicas (UNESID) ha advertido, en el marco de su Junta General 2026, de que la industria siderúrgica española y europea afronta un momento decisivo marcado por el aumento de las tensiones geopolíticas, la guerra comercial, la creciente sobrecapacidad mundial de acero —que ya supera los 640 millones de toneladas—y la pérdida de competitividad industrial en Europa.
Durante la rueda de prensa previa a la Junta General, el presidente de UNESID, Bernardo Velázquez, y la directora general de la asociación, Carola Hermoso, reclamaron una respuesta firme y coordinada por parte de Europa y España para preservar una industria estratégica para la autonomía energética, industrial y tecnológica del continente.
Aunque la economía española volvió a liderar el crecimiento de la Unión Europea en 2025, la industria electrointensiva continúa operando en un entorno especialmente complejo, afectada por los elevados costes energéticos, la presión de las importaciones y la incertidumbre internacional.
UNESID recordó además que el acero es un material esencial para sectores como la energía, las infraestructuras, la movilidad, la construcción, la defensa o las tecnologías limpias, y advirtió de que la descarbonización y la autonomía estratégica europea no serán posibles sin una industria siderúrgica fuerte y competitiva.
Balance del sector
UNESID ha señalado que 2025 cerró con una evolución moderadamente negativa para el sector siderúrgico español. La producción de acero bruto alcanzó 11,8 millones de toneladas (-0,4%), mientras que el consumo aparente se situó en 13,4 millones de toneladas (-0,5%). La segunda mitad del año estuvo marcada por un deterioro de la actividad, coincidiendo con el aumento de la incertidumbre en los mercados internacionales.
Las entregas al mercado descendieron un 1,1%, hasta situarse en torno a 12 millones de toneladas, con unas ventas domésticas estables de 6,4 millones y 3,9 millones destinadas al mercado europeo. Por su parte, las exportaciones aumentaron un 3,3%, hasta casi 8 millones de toneladas, impulsadas por el crecimiento de los envíos a la Unión Europea (+6,6%), mientras que las destinadas a terceros países retrocedieron un 5,1%. Las importaciones alcanzaron casi los 10,4 millones de toneladas, de las que 5,5 millones procedieron de otros Estados miembros de la UE y el resto de terceros países, manteniéndose en niveles históricamente elevados.
Los primeros meses de 2026 confirman que los riesgos para el sector no han desaparecido. Aunque el consumo aparente de acero se ha mantenido prácticamente estable durante el primer trimestre (-0,1%), apoyado principalmente por la construcción, los fabricantes nacionales han seguido perdiendo terreno. La producción ha descendido un 21,1% y las entregas totales casi un 10%, mientras que las importaciones procedentes de terceros países han continuado creciendo (+2,3%), manteniendo la presión sobre la industria siderúrgica española y europea.
Para UNESID, esta evolución pone de manifiesto la creciente desconexión entre el comportamiento de la demanda y la situación de los productores europeos, que continúan perdiendo cuota de mercado frente a competidores de terceros países en un contexto de elevada incertidumbre económica y comercial.














