Klingspor celebra una innovación de producto europea con gran repercusión.
Haiger, enero de 2026. Hace aproximadamente 100 años, Klingspor marcó un hito en la industria de los abrasivos: con la introducción del papel abrasivo resistente al agua a mediados de la década de 1920, la empresa llevó a Europa una innovación de producto que cambió los procesos de trabajo de forma duradera y que, hasta hoy, es indispensable en la industria, la artesanía y el tratamiento de superficies. En 2026, Klingspor celebra el aniversario de este desarrollo pionero.
Inspirado en América, perfeccionado en Europa
El origen del papel abrasivo resistente al agua se remonta a principios de la década de 1920 en Estados Unidos. Allí se utilizó por primera vez el lijado en húmedo, especialmente en la floreciente industria automovilística. Carl Klingspor, al frente de la empresa desde 1918, reconoció pronto el enorme potencial de esta tecnología durante varios viajes a Estados Unidos. Le convenció, sobre todo, la posibilidad de aglutinar el polvo de lijado con agua, evitar la obstrucción del abrasivo y acelerar considerablemente los procesos de trabajo.
De vuelta en Alemania, Carl Klingspor trabajó con gran empeño en el desarrollo de este principio. El avance decisivo se produjo en 1925: Klingspor registró una patente para papel de lija resistente al agua en la que se utilizaba por primera vez una resina fenólica como aglutinante. Esta innovación tecnológica hizo que el papel de lija fuera permanentemente resistente al agua, lavable y reutilizable, lo que supuso un claro avance respecto a las soluciones anteriores.
«Con el papel de lija resistente al agua, Klingspor demostró desde el principio cómo combinamos de forma coherente la observación del mercado, los conocimientos técnicos y la utilidad práctica», afirma Ibraim Lapa, director de Desarrollo Empresarial de Klingspor. «Esta capacidad de no solo adoptar ideas, sino también de desarrollarlas de forma decisiva, sigue caracterizando a nuestra empresa hasta el día de hoy».
En 1926, Klingspor comenzó a producir papel abrasivo resistente al agua, convirtiéndose así en pionera del lijado en húmedo en Europa. Poco después se presentaron solicitudes de patente internacional en Estados Unidos y Gran Bretaña, lo que subrayó la vocación innovadora de la empresa.
Trabajar con más eficiencia, lijar con más limpieza, obtener mejores resultados
Ya en aquella época, el papel abrasivo resistente al agua convencía por sus claras ventajas: el lijado en húmedo reducía considerablemente la exposición al polvo en el lugar de trabajo, mejoraba la calidad de la superficie y acortaba notablemente los tiempos de mecanizado. En la industria automovilística, por ejemplo, el proceso de lijado de las carrocerías de los vehículos se redujo de varias semanas a pocos días. De este modo, la innovación combinaba aspectos que siguen siendo fundamentales hoy en día: eficiencia, calidad y seguridad en el trabajo.
Por qué el papel de lija resistente al agua es hoy más relevante que nunca
Incluso 100 años después de su introducción, el papel de lija resistente al agua sigue siendo plenamente actual. Los materiales modernos, las superficies exigentes y los crecientes requisitos de calidad hacen que el lijado en húmedo sea la primera opción en muchas aplicaciones. Hoy en día, el papel de lija resistente al agua se utiliza, entre otras, en:
- la industria automovilística y de vehículos (preparación de pintura, lijado fino, reparación),
- el procesamiento de metales,
- el procesamiento de plásticos y materiales compuestos,
- así como en la producción industrial en serie y en la artesanía de alta calidad.
«Las exigencias de nuestros clientes han cambiado mucho en los últimos 100 años: las demandas de precisión, calidad de superficie y sostenibilidad han aumentado enormemente», afirma Lapa. «El hecho de que el papel abrasivo resistente al agua sea hoy más relevante que nunca demuestra lo atemporales que pueden ser las innovaciones de producto bien pensadas».
Innovación basada en la tradición
El aniversario del papel abrasivo resistente al agua es un ejemplo de la identidad de Klingspor: curiosidad técnica, soluciones prácticas y el valor de abrir nuevos caminos. Lo que comenzó hace 100 años como una idea de producto visionaria es hoy un componente esencial del tratamiento moderno de superficies en todo el mundo.

















